Café Cantante

Artistas:
SERPENTINA
BURRUEZO & BOHEMIA CAMERATA
AJO & MASTRETTA
RODRIGO GARCÍA
 

En 1951, Imperio Argentina se metía en la piel de Rosario, la Petenera, para enamorarse de su señorito calavera entre el humo y las risas de un café cantante. La asociación entre las agolpadas mesas y el pequeño escenario es sin embargo muy anterior, entronca con los petits cabarets de entreguerras y los antros gloriosos del Madrid finisecular. Todos hermanos pequeños del Buntes Theater berlinés o el Moulin Rouge parisino donde la futura novelista Colette estrenaría su pantomima lésbica Rêve d'Égypte, provocando la estampida de bienpensantes y el deleite de pecaminosos. Lugar de ambiente cargado, en cuyas mesas se ponen en práctica con igual destreza el comentario crítico y el sicalíptico, el café cantante será siempre ese local de mala fama en cuyos aledaños se ejerce con descaro el noble arte de gallofear, que consiste según la RAE en "pedir donaciones, viviendo vaga y ociosamente, sin aplicarse a trabajo ni ejercicio alguno". Pero es sobre todo puchero de sones; escuela y fragua de artistas. Más aún, en muchos lugares de Europa la irrupción del café cantante trae la definitiva profesionalización de unos músicos poco antes todavía nómadas, con la consiguiente mezcla de tradiciones, cancioneros y folklores, dando forma inmediata a lo que ha sido la canción popular del siglo. Hoy, aunque su herencia sea latente, todo aquello se ha perdido. Probablemente, nos dice Ricardo Romanos, el último café cantante de España haya sido El Plata, filtro de iniciación de varias generaciones mañas. No será nuestra intención en esta edición de Actual rivalizar con aquellos templos disolutos de antaño. Tan sólo evocarlos del mejor modo posible, en un sencillo acto que reúna a algunos artistas apasionantes, creadores llegados de generaciones y contextos muy distintos, que sin embargo han comprendido y cultivado la fogosa intimidad del pequeño escenario, las agolpadas mesas.