Compositor, cantante, arreglista, productor... Benjamin Biolay (Villefranche-sur-Saône, Ródano, Francia, 1973) se ha convertido en pocos años -junto a Dominique A. y Vincent Delerm- en heredero natural y revitalizador de la chanson francesa. Fue a partir de las melodías que compuso para Keren Ann y Henri Salvador cuando multitud de artistas vieron en él a un moderno sucesor del mayor compositor de la historia de Francia, Serge Gainsbourg, capaz de enriquecer cualquier producción con arreglos y sonoridades perfectamente calibradas. No obstante, saltó a la fama por ser hermano de la cantante Coralie Clément, cuyos dos discos ha escrito y producido, y marido de Chiara Mastroianni, hija de Catherine Deneuve y Marcello Mastroianni.
En 2001 inicia su carrera en solitario con el álbum 'Rose Kennedy', inspirado en la familia del mismo apellido y en sus tragedias. El disco rezuma un pop orquestal a un tiempo clásico y contemporáneo, perfectamente vinculado a los grandes de la chanson, que recibió excelentes críticas y confirmó a Biolay como una de las figuras fundamentales de la música francesa y una de las más interesantes del panorama internacional.
En 2003, con el disco 'Negatif', exploró una faceta más cercana al pop anglosajón y se atrevió a experimentar con la electrónica. 'Home' (2004), publicado junto a su esposa Chiara Mastroianni, es directo, sencillo y en el que prescinde de las grandes orquestas.
Un año más tarde publica 'À l'origine', tan sólido como los anteriores pero más oscuro y cercano al rock. Una muestra más de su carácter poco acomodado y una nueva aproximación a uno de los universos creativos más personales de la música actual.
En septiembre de 2007 ve la luz el disco 'Trash Yé Yé' (basura ye-yé), donde mantiene su inspiración creativa a través de nuevas y atemporales canciones, una exquisita y deliciosa melancolía y el mejor pop, sin olvidar su personal e inevitable toque canalla.
Benjamin Biolay cuenta que el fracaso comercial de su anterior trabajo, 'À l'origine', nostálgico y sombrío episodio en su carrera, que le provocó una depresión. Quién sabe si fruto de esto 'Trash yéyé' suena tan luminoso y ensoñador. Biolay parece preocupado por desmarcarse de esa asociación explícita a la que se le ha ligado con la chanson francesa desde los tiempos de 'Rose Kennedy' (2002). Las poderosas y obsesivas canciones Regarder la lumière y Qu'est ce que ça peut faire lo atestiguan brillantemente, argumentadas con un brío y rotundidad que eliminan cualquier atisbo de tópicos basados en acordeones o en Serge Gainsbourg.
Benjamin Biolay es hoy el cantautor más adictivo del país vecino, un maestro del trabajo de estudio y del pop europeo.